MI HAKAMA DESPUÉS DEL PRIMER LAVADO

Cuando recibimos nuestra hakama nueva, bien doblada y con sus pliegues impecables, no pensamos en los resultados después de la primera lavada. Imaginamos que como el resto de la ropa, es solo cuestión de meterla en la lavadora, luego en la secadora y lista para el uso. Pero la verdad es que cuando la volvemos a ver, parece salida de una botella más que de una máquina de secado.

Aprender a que la hakama debe secarse al viento, colgada con ganchos, me costó unas cuantas horas de plancha. Lo ideal es lavarla a mano, pero también puedes meterla en la lavadora, en ciclo suave y con agua fría, como si lavaras alguna prenda muy delicada. Al finalizar toma una percha o gancho de ropa y colócalo entre la koshiita de tu hakama (que debe ser de un material resistente para que no se deshaga con el agua) y la parte delantera; fíjalo con pinzas. Cuélgala en un lugar ventilado.

Cuando esté seca, plancha de nuevo los pliegues con una plancha de vapor; si no tienes, un trapo húmedo te ayudará con la plancha seca.  Comienza con la parte posterior, ubica la costura de las entrepiernas  en el medio y luego une los pliegues traseros. Después voltéala, prepara los delanteros y listo.

UN SECRETO: Si piensas que tu hakama no necesita ser lavada esta semana, dóblala en el dojo y cuando llegues a casa extiéndela para que se airee. Antes de doblarla, repasa los pliegues con la plancha, así se irán marcando más y tu hahama se mantendrá como el primer día.

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