Bushido o la Vía del Guerrero

Más allá de los combates con el sable, se trata de la Vía del Sable. “Todo aquel que se conforme con aprender solo las técnicas de la espada, no puede sobrevivir mucho tiempo, y menos aún ganar una verdadera maestría”. Así puede resumirse el Bushido, el código samurái que puso las reglas según las cuales el hombre que deja de usar el sable para su propio beneficio, se vuelve inmutable y obtiene pureza y serenidad.

Las reglas absolutas del Bushido intervienen en todos los aspectos de la vida de un samurái. Estas reglas, codificadas más tarde, son innumerables, y no dejan ningún comportamiento ni exterior ni interior excluido. En realidad el Bushido, cuyo origen es anterior a la época del establecimiento del shogunato de Kamakura (1192) – con los preceptos guerreros del clan de los Minamoto – tuvo una influencia considerable sobre el espíritu y las costumbres de los japoneses.

La palabra Bushido  se compone de bushi (guerrero) y do (vía, camino de desarrollo)

LAS TRES ERAS DEL BUSHIDO

  1. El antiguo Bushido guerrero, también conocido como Kyuba no Michi (La Vía del Arco y el Caballo). Se remonta a los inicios de la rivalidad entre los clanes Taira y Minamoto, cerca del siglo XI. Esta se prolongó hasta el final de las guerras interiores (1600).
  2. El Bushido reformado, una amalgama entre el confucionismo, el shintoismo y el budismo que apareció a comienzos del shogunato de los Tokugawa (1603).
  3. El Bushido moderno, desde la restauración del régimen imperial, al principio de la era Meiji (1868).

 Introducción de la Vía del Guerrero

Así inicia el código escrito por Daidoji Yuzan en el siglo XVI.

  • Un samurái debe ante todo tener siempre en mente, día y noche, desde la mañana de Año Nuevo, cuando toma sus palillos para desayunar, hasta la noche del último día del año, el hecho de que un día ha de morir.
  • El samurái considerará atentamente cada palabra que pronuncia y nunca se enzarzará en discusiones inútiles.
  • Quienes tienen siempre la muerte ante sus ojos son fuertes y sanos cuando son jóvenes, y al prestar atención a su salud y ser moderados al comer y beber, permanecen libres de enfermedad y viven una vida larga y sana.
  • Un hombre que está siempre mirando a la muerte de frente, tendrá poco apego a las cosas materiales y no mostrará esas características de codicia y avidez, adquiriendo una personalidad distinguida.

Estos cuatro preceptos se mantienen vivos en cada uno de los aspectos que trata el Bushido. Un código que aún vive en el espíritu de los japoneses y en el alma de las artes marciales.

 

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