POR QUÉ BORDAMOS NUESTRO UNIFORME

Cuando compras con nosotros un nuevo equipo para tu arte marcial preferido, tienes la posibilidad de pedir tu nombre y/o apellido bordado en él. Si en tu escuela se acostumbra a llevar el equipo personalizado, lo más seguro es que solicites el servicio al hacer el pedido, pero si no es de uso frecuente, quizás te asalte la duda de si hacerlo bordar o no.
“Me parece demasiado presuntuoso”- me dijo alguien una vez – aunque para los japoneses llevar el nombre bordado en el equipo de entrenamiento es una señal de humildad. Significa que el estudiante entiende que el sensei no tiene la obligación de saber su nombre y, en señal de respeto, lo hace grabar; así cuando el maestro tenga que hacer alguna corrección particular, podrá referirse al alumno directamente.

En las artes marciales japonesas la costumbre es llevar el nombre o apellido bordado en kanjis, hiragana o katakana según corresponda. En el caso de los nombres y apellidos occidentales se utiliza el silabario en katakana, haciendo la traducción según la fonética de cada país, de ahí que un mismo nombre pueda escribirse en japonés de diferentes maneras.

Tomemos por ejemplo Gisela.  Si la sílaba inicial la pronunciamos como HI, en japonés se lee ヒセラ. En cambio, si se pronuncia como YI, en japonés se lee ジセラ. Por esta razón es muy importante indicar cómo pronuncias tu nombre o apellido al solicitar el bordado.

En artes marciales de otros orígenes se permite la inscripción en el alfabeto occidental.

DÓNDE COLOCARLO

Otra pregunta frecuente es en qué área del uniforme colocar el bordado. En aikido, por ejemplo, se acostumbra colocar el nombre en la manga del aikidogi. Si utilizas  hakama, la inscripción estaría en el costado posterior derecho.

En karate se suele colocar en la parte baja del cuello, en la solapa izquierda, así como en elcostado superior izquierdo del pantalón y también en el cinturón. El estilo también se puede colocar en el cinturón.

En iaido y kendo se puede bordar la hakama igual que en aikido, pero es mucho más frecuente llevar un zekken con la identificación. El zekken puede ser de tare o de pecho. En el caso del zekken tare se trata de una funda que va colocada sobre el tare con el nombre, país o dojo del practicante. El zekken de pecho lleva la misma información en un parche de no más de 10×15 cm.

Algunos dojos también permiten bordar el emblema de la organización. Consulta siempre con tu maestro sobre esta opción y no olvides adjuntar una imagen sobre el bordado requerido al momento de hacer el pedido.

 

 

KOBUDO PARA CHICOS, SÍ O NO

Bunkai

Con la popularidad de las artes marciales de manos vacías como el judo, el karate y el taekwondo, la idea de que la práctica de estas actividades era favorable para los niños caló profundamente en la opinión pública. Esta idea comprobada con hechos es hoy por hoy una realidad que se ve reflejada en el número creciente de estudiantes menores de cinco años en los dojos.

Sin embargo, cuando hablamos de artes marciales como el kendo o el kobudo que utilizan en su desarrollo “armas”, algunos parecen ver con horror que los más pequeños asistan a estas clases. Mientras tanto, en Japón, la práctica de kendo se desarrolla desde la más tierna infancia. Niños de cuatro años empuñan con sus manitas sables de bambú, aprovechando así su capacidad retentiva para un camino que continuará hasta la adultez.

¿Cuál es la diferencia entonces? ¿Acaso los niños japoneses son superdotados y los latinoamericanos no? ¿O los padres japoneses son unos inconscientes?  La respuesta está en la concepción vacía que se tiene acerca de la práctica y en la superficialidad con la cual algunos suelen verlas.

El kendo y el kobudo son nombres cuya última sílaba es DO. Do significa camino o vía, cuya traducción más acertada es sendero de desarrollo. Se trata pues de actividades cuyo propósito es perfeccionar el espíritu y el carácter a través de su práctica, para devolver a la sociedad personas íntegras.

Quedarse solo en el concepto de “armas” es una visión pobre. Más bien se trata de herramientas a través de las cuales quienes practican obtienen beneficios físicos y psicológicos, siempre y cuando las clases estén dictadas por senseis calificados no solo técnicamente sino también moralmente.

Si las artes marciales se practican y enseñan solo como un deporte, como quien va a un gimnasio de pesas a sudar y ganar cuerpo, entonces pierden su verdadera esencia, que es el contenido filosófico sobre el cual fueron creadas; y en ese caso pueden resultar perjudiciales, exaltando el ego, la revancha y la violencia. Pero si se transmiten con todo el contenido, el resultado será personas más humanas, compasivas y en paz.

Las artes marciales no son un deporte, son cultura. Por medio de ellas se conoce la historia de sus orígenes y las condiciones en que estas surgieron, el idioma, la espiritualidad, la cortesía  y la idiosincrasia de una sociedad cuyos valores son hoy más que necesarios.

Los chicos son ante todo personas, y son capaces de aprender y desarrollar capacidades según los desafíos que se les presenten. Dedicarles el tiempo que se merecen es ayudarlos a construir su confianza y valorarlos como los seres humanos que son.

EL HAORI

La chaqueta utilizada sobre el kimono lleva por nombre haori. Se trata de una prenda formal, diseñada para ofrecer un abrigo sobre el resto de la vestimenta. Algunos incluso pueden ser ligeramente acolchados. La típica chaqueta formal es elaborada en … Sigue leyendo